Una receta que convierte un producto sencillo en una experiencia irresistible. El provolone, al fundirse lentamente, desarrolla una textura cremosa en el interior y un ligero dorado en la superficie que lo hace especialmente apetecible.
El contraste con el tomate fresco aporta equilibrio y frescura, mientras que el toque de orégano y el aceite de oliva realzan su sabor, creando un plato lleno de matices. Una combinación clásica que funciona siempre y que conecta fácilmente con el cliente.
Perfecto como entrante para compartir, este plato destaca por su rapidez de preparación, su presentación atractiva y su alta rentabilidad en cocina.
Incorpóralo a tu carta y ofrece una opción caliente, sabrosa y pensada para disfrutar sin complicaciones.
Corta el tomate en dados pequeños y resérvalo.
Coloca el provolone en una sartén o recipiente apto para horno/parrilla.
Cocina a fuego medio o al horno hasta que el queso empiece a fundirse y dorarse ligeramente por encima.
Retira del fuego y añade el tomate por encima.
Aliña con un chorrito de aceite de oliva, orégano y una pizca de pimienta negra.
Sirve caliente, directamente en el recipiente, acompañado de pan tostado para dipear.
Ingredients
Directions
Corta el tomate en dados pequeños y resérvalo.
Coloca el provolone en una sartén o recipiente apto para horno/parrilla.
Cocina a fuego medio o al horno hasta que el queso empiece a fundirse y dorarse ligeramente por encima.
Retira del fuego y añade el tomate por encima.
Aliña con un chorrito de aceite de oliva, orégano y una pizca de pimienta negra.
Sirve caliente, directamente en el recipiente, acompañado de pan tostado para dipear.
