Lingote de Tatin de Manzana acompañado de una delicada quenelle de helado de vainilla, un toque de canela y detalles decorativos. Un postre elegante de inspiración francesa, perfecto para completar la carta de cualquier restaurante.

Descongela los lingotes. Retira el film de plástico y el soporte de embalaje. Deja descongelar en refrigeración a +4 °C durante 4 horas, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Prepara el helado. Con ayuda de dos cucharas o una cuchara especial, forma una quenelle de helado de vainilla de aproximadamente 50 g por ración. Mantenla congelada hasta el momento de servir.
Coloca el lingote. Sitúa el Lingote de Tatin de Manzana ligeramente desplazado del centro de un plato amplio y de color claro, dejando espacio para el acompañamiento. Mantén su presentación rectangular y sus capas intactas.
Añade el helado. Coloca la quenelle de vainilla junto al lingote, procurando que ambos elementos queden separados para conseguir una presentación limpia y elegante.
Decora el plato. Espolvorea una pequeña cantidad de canela sobre el helado y alrededor del plato. Añade una hoja pequeña de menta y, si lo deseas, una decoración comestible dorada sobre el lingote.
Sirve inmediatamente. Presenta el postre recién emplatado para mantener la forma del helado y apreciar el contraste entre sus diferentes texturas.